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-Se original-

domingo, 4 de septiembre de 2011

El Gigante de la costa

 

En la lejanía podía ver el mar alzarse violentamente con cada ola y veía como estas golpeaban estrepitosamente contra la suave arena. El cielo se mostraba indomable con esas grisáceas nubes a su mando, esparciendo temor en los hombres, anunciando la furia de la naturaleza. La tormenta se acercaba, y el viento soplaba fuertemente contra las estructuras humanas, podía escuchar el retumbar en las ventanas y en mis propios oídos. Intente mitigar el fragor con mis frágiles manos pero me era imposible. La gente ya empezaba a percatarse de la tormenta y corría a refugiarse bajo un débil techo. Por un momento deje de mirar por la ventana y encendí el televisor. Ya podía ver en los titulares que se aproximaba un huracán  por la costa, pero permanecí inmutable, seguí ahí sentada observando lo inevitable. De pronto el televisor dejo de emitir imágenes, seguido por un estruendoso sonido que provenía del cielo, sonaba como un llamado de guerra. Corrí hacia la ventana y el cielo se mostraba con su ejército, ahora las olas parecían cobrar una altura que muy pocas veces veía, desafiantes y aterradoras. El miedo empezaba a acariciar mis huesos, haciéndolos temblar. Ya podía ver que las gotas se empezaban a agolpar en mi ventana, suplicando la entrada, haciéndose cada vez más fuertes.

Salí de aquella habitación y solo tome una mochila con todos mis documentos, tome las llaves del auto que había dejado en el comedor y mi teléfono móvil. Trate de apresurarme, intente marcarle a Sam, pero la señal estaba muerta. Deje mi casa, la lluvia se precipitaba fríamente sobre mi cuerpo mientras me acercaba al coche, solo trate de proteger aquella mochila que llevaba conmigo. Abrí la puerta del coche lo más rápido que pude, aunque mis manos denotaban nerviosismo en cada movimiento y me adentré en el. Ahora estaba protegida de ese caos bajo ese techo metálico, pero no podía quedarme ahí, encendí el coche, y escuche el motor rugir. Mire por el retrovisor, tratando de no llevarme ninguna vida conmigo y arranque. Ya me hallaba en las calles, con varios coches delante de mí. Mientras esperaba a que estos avanzaran cada tantos segundos, veía por la ventana a familias correr sin rumbo fijo, poseídas por el miedo y sentí lastima por ellos, pero en ese momento solo me preocupaba Sam, no lograba localizarlo, solo provocaba en mi esa ansiedad que me invadía por instantes, mordiéndome el labio inferior incesantemente aguardando su llamada.

Estaba concentrada en ese pequeño dispositivo que tenia entre mis manos que apenas me di cuenta. De pronto escuche los gritos de la gente, mire a mi alrededor y escuchaba muerte en ellos, ahora se empujaban tratando de escapar de algo que yo no comprendía. Mire nuevamente por el retrovisor y vi algo que en ese segundo paralizo mi corazón. Se avecinaba algo más que una tormenta, ya podía vislumbrar aquella gigantesca ola filtrándose por cada uno de los rincones humanos, acechando a los hombres y llevándose consigo algunos de ellos. En ese instante hice sonar el claxon, tratando de alarmar a aquellos coches que se movían lentamente delante de mí. Al ver que eso no llevaba a nada, salí rápidamente de mi coche, sin dejar mis cosas, y me apresure a correr, tratando de evitar aquel gigante que se acercaba. La adrenalina empezaba a surtir efecto en mi sistema, corría como nunca antes lo había hecho impulsada por algo más grande que una simple tormenta.

Parecía que mientras corría el tiempo era más lento, podía sentir cada uno de mis movimientos, escuchaba cada una de mis respiraciones, cada vez más agitadas, y el cuerpo pesado por la lluvia que empapaba mi ropa. Solo voltee una última vez hacia atrás y una lágrima rodo por mi mejilla confundiéndose con las gotas de lluvia, llevándose consigo un pedazo de mi alma. Entonces sentí como el agua me golpeaba fuertemente, me envolvía y entonces cerré mis ojos. El último pensamiento que tuve fue mi hijo Sam. 

By Pandora

5 comentarios:

  1. Me ha encantado este relato. Besos. Sigue así.

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  2. Conmovedor..casi he podido sentir esa ola rozándome los tobillos. Las catástrofes naturales son algo con lo que tenemos que aprender a vivir, y contra lo que no podemos hacer nada :/
    Un beso enorme, me ha encantado leerte!
    Por cierto, me tienes en tu lista de blogs!! Muchísimas GRACIAS bonita :)

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  3. Me ha gustado mucho como dije antes. La 2º parte de Un reportaje misterioso ya ha salido ;)

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  4. Holaa ! Me he encontrado con tu blog y me ha encantado ^^ escribes genial y tu diseño también me gusta mucho, de verdad. Espero que te pases por el blog que llevamos una amiga y yo: http://www.esperandoalarespuesta.blogspot.com/ y por el que llevo sola: http://sacadodeltercercajon.blogspot.com/ si te gustan no dudes en seguir y dejar tu huellita. Muchas gracias. Besos, ChaR

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